La ilegalidad es contagiosa; ¿cómo puede la infracción de unos pocos cambiar el comportamiento de todo un grupo?

Resumen del corpus

Investigadores de la Universidad de Ámsterdam, entre ellos Lukas Molleman, publicaron en Proceedings of the Royal Society B un experimento con 750 ciudadanos estadounidenses que muestra que la ilegalidad puede contagiarse: observar la infracción de alguien del mismo partido político elevó la probabilidad de infringir del 23% al 40%, mientras que ver conductas respetuosas de la ley no produjo cambios. Una simulación reveló que un pequeño grupo (algo más del 4%) que intensifica las infracciones puede arrastrar a todo un grupo hacia la ilegalidad generalizada, aunque la presencia de personas respetuosas de las normas frena esa espiral.

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