«Mis amigos dicen que estoy loco»: compró un vagón de subte abandonado por $700.000 y lo convirtió en su casa de fin de semana - Diario Río Negro
Resumen del corpus
Juan Iriarte compró un vagón de subte abandonado de la Línea B, fabricado en Japón en 1957, por $700.000 y lo transformó en una casa de fin de semana en Canning. La construcción requirió tres meses de acondicionamiento, incluyendo trabajos de pintura y modificación estructural para convertir el vagón en una vivienda con tres dormitorios, cocina, comedor, living, baño, y un deck con temática ferroviaria. La familia disfruta del espacio como un refugio.