Flexibilidad: no estirás el músculo, también entrenás el cerebro
Resumen del corpus
Las mejoras en la flexibilidad no siempre se deben a cambios mecánicos en el músculo, sino a modificaciones en la percepción de la tensión y la tolerancia del sistema nervioso al estiramiento. Investigaciones sugieren que el cuerpo aprende a aceptar rangos de movimiento mayores al modificar cómo percibe la tensión, lo que implica que el cerebro integra señales sensoriales para determinar el límite de estiramiento. Por ello, en lugar de forzar posturas, es más efectivo trabajar progresivamente con estímulos tolerables, permitiendo al sistema nervioso adaptarse y aumentar la libertad de movimiento.