Durante años comí lo que me apetecía. Después de los cincuenta, mi organismo me hizo la cuenta
Resumen del corpus
A los 53 años, el autor experimentó que una dieta habitual de comida abundante y alcohol provocó problemas de salud como colesterol elevado, glucosa alta e insulinoresistencia. Además, el cambio hormonal asociado al período perimenopáusico afectó su bienestar, causando insomnio por la noche. Expertos médicos enfatizan que la dieta debe adaptarse a la edad, ya que las necesidades del organismo cambian con el tiempo, lo que implica modificar los hábitos alimenticios a medida que envejecemos.